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Un encuentro que genera polémica nacional
En los últimos días, Colombia volvió a presenciar un episodio que despierta suspicacia, indignación y, sobre todo, un fuerte cuestionamiento ciudadano: la reunión entre el exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, y el expresidente y condenado delincuente Álvaro Uribe Vélez.
La noticia ha generado un eco inmediato en la opinión pública. Para muchos, no se trata de un simple encuentro casual, sino de un movimiento calculado en el tablero político colombiano. En medio de un contexto social marcado por la desconfianza hacia la clase política, la pregunta que resuena es inevitable: ¿qué buscan Peñalosa y Uribe con este acercamiento y qué esperan realmente del pueblo colombiano?
El pasado político de dos figuras cuestionadas
Enrique Peñalosa, entre la tecnocracia y la impopularidad
Enrique Peñalosa es recordado por su paso como alcalde de Bogotá en dos periodos. Aunque algunos lo destacan por su visión urbanística, también es criticado por decisiones impopulares, como el abandono de proyectos sociales y su marcada inclinación hacia políticas neoliberales.
Su figura ha estado marcada por contrastes: mientras defiende su legado en temas de movilidad y urbanismo, amplios sectores lo señalan por favorecer a grandes contratistas y alejarse de las necesidades reales de la ciudadanía.
Álvaro Uribe Vélez, un expresidente enlodado en la justicia
El caso de Álvaro Uribe Vélez es aún más complejo. Reconocido por haber sido presidente en dos periodos consecutivos, hoy carga con el peso de múltiples procesos judiciales y con la etiqueta de “condenado delincuente” que lo persigue en el escenario político.
Su sombra sobre la política nacional sigue siendo alargada. Aunque conserva un núcleo duro de seguidores, también enfrenta el rechazo de amplios sectores de la sociedad, que no olvidan los escándalos de falsos positivos, las interceptaciones ilegales y los vínculos con estructuras criminales.
La reunión: ¿alianza estratégica o pacto desesperado?
Cuando dos figuras tan cuestionadas deciden reunirse, el país tiene derecho a preguntarse qué hay detrás. La política no conoce de encuentros inocentes, y menos en tiempos donde la opinión pública exige transparencia.
El interés de Peñalosa
Peñalosa, con aspiraciones de mantenerse vigente en la política nacional, sabe que necesita respaldo de figuras con influencia. Uribe, pese a su caída en popularidad, aún conserva un poder estructural en sectores conservadores y en el uribismo radical.
El interés de Uribe
Para Uribe, el acercamiento con Peñalosa puede representar una nueva cara para su movimiento político. Al estar desgastado por los procesos judiciales y el desprestigio, necesita aliados que le permitan mantenerse en la conversación política sin ser siempre el protagonista.
¿Qué esperan del pueblo colombiano?
La estrategia parece clara: ambos buscan recuperar credibilidad y movilizar bases electorales. Sin embargo, esto plantea una gran interrogante: ¿subestiman al pueblo colombiano al pensar que este tipo de alianzas puede borrar décadas de cuestionamientos y procesos judiciales?
El riesgo de la desmemoria colectiva
Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. El reto para Colombia es no caer en la trampa de la desmemoria. La ciudadanía, cada vez más informada, debe analizar con ojo crítico estas maniobras políticas que buscan perpetuar modelos cuestionados.
El papel de la ciudadanía activa
Hoy más que nunca, la ciudadanía tiene en sus manos el poder de decidir si permitirá que estos actores sigan influyendo en el rumbo del país. El voto consciente, la movilización social y la participación en los debates públicos son herramientas clave para impedir que los mismos de siempre controlen el futuro de Colombia.
Contexto político actual
Colombia vive una etapa de transición política. La llegada de nuevas fuerzas al poder ha alterado la hegemonía tradicional. En ese contexto, las viejas figuras buscan reposicionarse, generando pactos y alianzas que intentan recuperar terreno.
La reunión de Peñalosa y Uribe no puede leerse de manera aislada. Es parte de un ajedrez mayor, donde se juega el control de narrativas, la búsqueda de poder y la manipulación de la opinión pública.

Análisis ciudadano: voces de indignación y resistencia
En redes sociales, la reacción no se hizo esperar. Muchos usuarios expresaron rechazo, recordando las investigaciones judiciales contra Uribe y las críticas a la gestión de Peñalosa.
Se evidencia una tendencia clara: el pueblo colombiano no está dispuesto a seguir tolerando pactos entre figuras señaladas por corrupción, negligencia y delitos graves contra los derechos humanos.
El rol de los medios de comunicación
La forma en que los medios narran este tipo de encuentros es fundamental. Mientras algunos titulares suavizan el hecho, otros lo exponen con crudeza. La prensa independiente cumple un rol vital al destapar las verdaderas intenciones de estas reuniones y evitar que se maquillen bajo discursos de “unidad” o “reconciliación”.
El futuro está en manos del pueblo
La reunión entre Enrique Peñalosa y Álvaro Uribe Vélez no es un hecho aislado, sino una señal de que ciertos sectores buscan reagruparse para retomar poder. La pregunta es: ¿lo permitirá el pueblo colombiano o apostará por nuevas generaciones políticas que rompan con el ciclo de corrupción y clientelismo?
El llamado es claro: la ciudadanía debe mantenerse vigilante, informada y activa en la construcción del país que merece. No se trata de aceptar resignadamente el regreso de los mismos actores, sino de abrir camino a un modelo más justo, transparente y humano.
Tu opinión es fundamental. ¿Qué piensas sobre esta reunión? ¿Crees que el pueblo colombiano caerá de nuevo en las viejas trampas políticas o será capaz de marcar un nuevo rumbo?
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Fuentes:
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El Espectador
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Semana
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El Tiempo
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La Silla Vacía
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Noticias Caracol
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Infobae
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